jueves, 8 de marzo de 2007

¡FELIZ CUMPLEAÑOS HERMANITO!

Que bonito sería poder pararnos por un momento en la época actual y mirar hacia atrás. Como si los años vividos se fueran quedando en una parcela física a la que pudiéramos asomarnos para poder ver y revivir casos, cosas, sucesos y sobre todo personas que ya no están. Yo me imagino un camino con curvas, llanos, subidas y bajadas y a los lados todas las personas que han ido pasando por nuestra vida y poder hablarlas, besarlas o ¿por que no? ignorarlas.
Si esta “parcela” fuera una realidad, yo me iría directamente al espacio comprendido entre el año 1996 y 2000. ¿A que fueron los mejores?

¡Que pocos problemas teníamos! Y ¡como nos lo pasábamos! Que imaginación derrochábamos. Igual te sentabas al lado de mis muñecos mientras yo hacia de profesora, y tu lo único que hacías era escuchar, pero enseguida te cansabas y yo te decía, sigue o no juego a otra cosa. O jugábamos a hacer carreras con las hormigas que cogíamos en casa de amama y que soltábamos en la terraza. Y las largas tardes de invierno jugando a abuelito-abuelito o a un, dos, tres cara bin bon ban en el pasillo. ¿A que tampoco se te han olvidado esos momentos en que corríamos detrás del gatito, que amama siempre le llamaba pitxintxu? Y que cuando no le encontrabamos tu te metías debajo de la cama para que él no nos encontrase a nosotros.

¿Te acuerdas cuando amatxu se enfadaba porque nos comíamos la nata que se quedaba en el chocolate cuando lo ponía a cocer? Siempre decíamos que había sido el otro. ¡Que maestría teníamos sacándola con un palillo! Y la de marrones que te quitaba cuando te ayudaba a hacer las cuentas de matemática y te decía ¿Qué me das? ¡Tramposo que luego no me dabas nada! Pero yo seguía haciéndotelas. Me acuerdo de un día en el que Asier el vecino te pegó y yo pegué a Asier y ama me echó la bronca a mí. ¡Coño si estaba defendiendo a mi hermanito! A ti que no te tocara nadie que si no… Espero que me hayas perdonado, las veces que te he pegado sin saber porqué o todas las veces en que hacía algo y le decía a ama q habías sido tú etc.

Si exploro en mi memoria, uno de los recuerdos más antiguos que tengo es el de una tarde en la que fuimos a ver a aitite, que sólo sabíamos que “estaba malito”. Llegamos al caserío y primero me vio a mí y dijo “Mi princesita…”, después te vio a ti y, de la misma manera, dijo “¡Pirata! ¿Dónde has dejado el barco?” Murió cuando yo tenía 16 años, luego tú tenías doce, así que la tarde en que te hablo los dos éramos más pequeños de esa edad. Amama le había preparado natillas y tenía el plato enfriándose en la mesa de la cocina. Los dos metimos la punta del dedo, eso si haciendo un círculo perfecto alrededor del plato. Fue a ti al que pillaron, yo me hice la loca y como eras tan pequeño, te rieron la gracia. Ahí aprendí. Tu eras mi mascaron de proa, te ponía por delante y aunque el pecado lo cometíamos los dos, siempre procuraba que te pillaran a ti ¡tu eras tan rico! Y con esa cara de pillo q tenías siempre te comías todos los marrones. Sólo comentaban: “es muy bueno pero cuando las hace, las hace dobladas”. Nunca sospecharon que por detrás tenías al cerebro de la bestia.

Te repito, que tiempos tan felices. Solo hay una cosa que no ha cambiado, mi cariño por ti. Te lo he dicho muchas veces pero no si me has oído y no me has escuchado. Por si acaso te lo repito. ¡Te quiero hermanito! Y hagas lo que hagas, digas lo que digas y seas como seas: te quiero. Que no se te olvide nunca. Siempre serás mi hermanito y seguiré “pegándome” con quien te haga daño, bueno, y contigo también, no te preocupes. Desde que naciste has hecho que mi vida sea tan interesante, ¿que sería de mi vida sin tí?

¡Feliz Cumpleaños!

1 comentario:

Marian Mugerza dijo...

Muy emotivo. es emocionante descubrir la persona que hay detrás de cada alumno.