
Y siempre acabo sacando la misma conclusión al abrir los ojos.
Leer un diario, mirar por la ventana, hablar con el vecino, sentarte en un asiento del metro.... El simple hecho de divisar la realidad nos lanza una palabra : locura. Si. El mundo esta loco. Y no lo digo yo, lo dice él mismo a cada minuto que pasa.
Siempre había pensando que el mundo seria igual de fácil que en nuestra infancia. La única preocupación era vestir con ese vestido que tanto nos gustaba a nuestra muñeca preferida para sacarla a pasear y enseñárselas a nuestras amigas, esas amigas que creías que eran perfectas, y para siempre. Nos encantaba comer, chocolate, golosinas, “txutxes”, y no nos preocupaba nuestra figura, porque nuestra vida era sencillamente sencilla. Éramos felices. Creíamos que nuestros padres eran super-heroes, y que nadie podría hacernos daño con ellos al lado. El amor solo consistía en un juego donde un príncipe azul nos rescataba de un malvado dragón, ofreciéndonos matrimonio con un precioso anillo y dándonos cobijo en un gran palacio. Si. Eso era el amor. Todo era o negro o blanco. Y si algo no entendíamos, con un simple: y por que? Nos quedábamos tranquilos, aunque la respuesta que nos ofrecían fuese tan cruel como la que nos ofrecerían ahora, con la única diferencia de que nuestra inocencia no conseguía ver el disfraz que le ponían a la dura realidad.
Y ahora todo es diferente. El amor ni mucho menos es como nos lo pintaron. Hay miles de matices de negro y blanco. Puedes comer chocolate y golosinas, si, con la pequeña diferencia de que probablemente luego no entremos en las minitallas que los diseñadores nos ofrecen como talla ideal. No tenemos muñecas a las que manejar, bastante tenemos ya con manejar nuestra propia vida, una película loca, con un argumento enloquecedor, protagonistas de una obra que jamás se estrenara....
Y es que la vida, el mundo, nos escupe pobreza, desesperación, tristeza.... con una mascara que ofrece la vida en un envoltorio de color de rosa. Y lo malo es que nos lo creemos. Por eso quería recordar, que bajo ese envoltorio, esta la locura que mencionaba al principio. Esa locura irrefrenable, incontrolable. Por eso me suele gustar decir: que paren el mundo que quiero bajarme...
Leer un diario, mirar por la ventana, hablar con el vecino, sentarte en un asiento del metro.... El simple hecho de divisar la realidad nos lanza una palabra : locura. Si. El mundo esta loco. Y no lo digo yo, lo dice él mismo a cada minuto que pasa.
Siempre había pensando que el mundo seria igual de fácil que en nuestra infancia. La única preocupación era vestir con ese vestido que tanto nos gustaba a nuestra muñeca preferida para sacarla a pasear y enseñárselas a nuestras amigas, esas amigas que creías que eran perfectas, y para siempre. Nos encantaba comer, chocolate, golosinas, “txutxes”, y no nos preocupaba nuestra figura, porque nuestra vida era sencillamente sencilla. Éramos felices. Creíamos que nuestros padres eran super-heroes, y que nadie podría hacernos daño con ellos al lado. El amor solo consistía en un juego donde un príncipe azul nos rescataba de un malvado dragón, ofreciéndonos matrimonio con un precioso anillo y dándonos cobijo en un gran palacio. Si. Eso era el amor. Todo era o negro o blanco. Y si algo no entendíamos, con un simple: y por que? Nos quedábamos tranquilos, aunque la respuesta que nos ofrecían fuese tan cruel como la que nos ofrecerían ahora, con la única diferencia de que nuestra inocencia no conseguía ver el disfraz que le ponían a la dura realidad.
Y ahora todo es diferente. El amor ni mucho menos es como nos lo pintaron. Hay miles de matices de negro y blanco. Puedes comer chocolate y golosinas, si, con la pequeña diferencia de que probablemente luego no entremos en las minitallas que los diseñadores nos ofrecen como talla ideal. No tenemos muñecas a las que manejar, bastante tenemos ya con manejar nuestra propia vida, una película loca, con un argumento enloquecedor, protagonistas de una obra que jamás se estrenara....
Y es que la vida, el mundo, nos escupe pobreza, desesperación, tristeza.... con una mascara que ofrece la vida en un envoltorio de color de rosa. Y lo malo es que nos lo creemos. Por eso quería recordar, que bajo ese envoltorio, esta la locura que mencionaba al principio. Esa locura irrefrenable, incontrolable. Por eso me suele gustar decir: que paren el mundo que quiero bajarme...
2 comentarios:
Sinceramente, Leire opino igual que tu...
que paren el mundo que quiero bajarme...
y si nos piramos lejos de aqui, a unas islas y somos felices? jaja
Mmmm. ¿por qué nos da a todos por el pesimismo? Me ha gustado tu opinión, mi teoría, que isiquiera se si es mia o de una peli, es que las cosas no son ni blancas ni negras, son grises... pero no gris de malo, si no un sin fin de matices... en todo hay algo malo, pero casi siempre hay algo bueno, aunque sea poquito, y viceversa.
Publicar un comentario